viernes, 17 de noviembre de 2017

Sinvino Java Tea



La compañía de refrescos Sinvino Java Tea eligió al actor japo-taiwanés Takeshi Kaneshiro para protagonizar su campaña publicitaria en 2009 en la que se enfrentaba a un tiranosaurio. Era una apuesta segura, ya que Kaneshiro tiene una larga carrera como cantante con más de una decena de discos y ha protagonizado películas como "La casa de las dagas voladoras" (2004) o "Perhaps Love" (2005), nominada al Oscar como mejor película extranjera de habla no inglesa, por lo que su participación en el anuncio fue un éxito.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Pienso compuesto (Charlie Charmer) (I)

K sacó la garra del agujero con una enorme termita agonizante clavada en ella y la echó en la bolsa que llevaba colgada a la espalda, repleta de isópteros cuya ansia de celulosa había terminado resultando igualmente letal. Comprobó con el rabillo de sus enormes ojos que el saco estaba ya casi lleno: podría retirarse antes incluso de que amaneciera.

En Altan Ula, los mononykus [1] como K comenzaban la jornada al esconderse el sol en el horizonte y no cesaban de vaciar termiteros y árboles infectados hasta que abarrotaban con ellos los contenedores que tenían asignados en la base, lo que habitualmente sucedía bien entrada la mañana. Aquellos densos bosques de araucarias de más de sesenta metros proveían de trabajo a toda la comunidad alvarezsáurida, la única cuyas características físicas permitían desarrollar esta labor con eficiencia. A cambio, sus conciudadanos se encargaban del resto de tareas, como los tarbosaurios del comercio o los protoceratops de producir el nutritivo dinosoma.

Mientras regresaba a la base, K iba cantando algunos de los himnos con que solían acompañar la “reflexión comunal” al comenzar la jornada. Así evitaba pensar que llevaba sobre la espalda a todos aquellos repugnantes seres que se alimentaban unos a otros defecando en sus bocas.

- ♫♫ El trabajo os hará libres, la ignorancia da la felicidad, honremos a Baatar que nos protege de todo mal… ♪♫

- ¡Eh, K! ¿Te vas ya? –le interrumpió B, un shuvuuia [2] atento y cortés, con el que mantenía una cordial relación.

- Sí, la noche me ha cundido.

- Ten cuidado. Procura evitar el paso del arroyo. L dice que han visto huellas recientes de oviraptóridos por allí.

- Gracias, B. Así lo haré.

En cuanto perdió de vista a B, la cordial sonrisa de K se transformó en una grotesca mueca de desprecio. El sendero de regreso bajaba a la base evitando el arroyo pues, a medida que el sol ascendía sobre el firmamento, sus destellos sobre el agua lo transformaban en un lugar poco adecuado para los sensibles ojos de los mononykus. Pero la aurora aún no había despuntado y K tenía ya decidido tomar aquel atajo, como seguramente había deducido el aguafiestas de B, que no podía soportar la idea de que su vecino disfrutara del merecido descanso mientras él seguía hurgando en busca de insectos. Todo el mundo sabe que, aunque ambos alvarezsáuridos están provistos de hermosas plumas, los shuvuuia envidian las que adornan las vistosas colas de los mononykus.

Por supuesto, K hizo caso omiso a las estúpidas e insidiosas advertencias de B y a los pocos minutos estaba cruzando el arroyo. Como esperaba, no encontró allí huella alguna de bárbaros. Más aún, la única señal de vida que pudo constatar fue la fugaz aleta de un pez teleósteo al que posiblemente había despertado chapoteando al atravesar la corriente. Al otro lado, las coníferas daban paso a un bosque de cicadáceas en el que no faltaban tampoco elegantes palmas y doradas gramíneas. El alba refulgía ya a través de las copas de los árboles y a K se le escapó un gorgorito de satisfacción:

- Ko-ko-ri-kóooo…

- Algo desafinado, pero muy a propósito –dijo una voz a su espalda.

K se volvió. Una saichania [3] de más de dos toneladas blandía amenazante el descomunal núcleo óseo que remataba su cola, capaz de quebrarle todos los huesos de un solo golpe al saurio más pintado; a su lado, un no menos pavoroso nomingia [4] chasqueaba el pico, riéndole la gracia. K lamentó haber desconfiado de B, y después se desvaneció.

Cuando despertó, K se encontraba en una jaula cubierta por un tupido paño. Trató de tirar de él, pero tenía las patas traseras sujetas al suelo por algún tipo de argolla o correa y con las garras delanteras no llegaba. De modo que intentó apartarlo con el pico, pero debía estar atado a algún tipo de contrapeso porque sólo consiguió separarlo algunos centímetros de la estructura y cuando lo soltó para tirar de otro extremo volvió a ajustarse al contorno de su celda. También probó a mordisquearlo para, al menos, abrir un agujero que le permitiera observar el exterior, pero la postura que debía adoptar era muy forzada y le costó un triunfo agarrarlo entre sus dientes; además, cuando abrió el pico para lanzar la siguiente dentellada, el contrapeso tiró del lienzo y se le volvió a escapar. Lo intentó varias veces y, en una de éstas, se mordió la lengua y se hizo sangre. Por si fuera poco, el tejido era realmente firme y su sabor tan repulsivo que terminó desistiendo.

Explorando con el pico el interior de su calabozo descubrió que, al menos, habían tenido la atención de dotarlo de un bebedero con agua y un cuenco con algo de comida. Seguramente, le querían vivo con objeto de torturarle para que les facilitara información sobre los puntos débiles de la ciudad. Todo un detalle por su parte. Pero K no se quería convertir en un mártir antes de tiempo, de manera que dispuso de aquellos presentes tratando de ignorar el abyecto fin que pudieran tener. El agua era realmente fresca y se notaba que estaba recién cogida del arroyo, de modo que se enjugó el gaznate a placer, pero al hincar el diente al contenido del comedero se llevó una desagradable sorpresa: lo habían llenado de nauseabundas larvas de termita. Estuvo escupiendo hasta que volvió a quedarse seco y, entonces, regresó al bebedero y lo vació por completo. Aquella broma de mal gusto hizo pensar a K en una vil represalia. Aunque se le escapaba porqué, su ocupación no era del agrado de sus captores.

K pasó las siguientes tres o cuatro horas recostado en el suelo con la cabeza sobre el lomo, dándole vueltas al horrible destino que aquellos bárbaros le tendrían dispuesto. Recordó los sádicos cuentos que habían aterrorizado su infancia, en los que el oviraptor feroz devoraba a niñas imprudentes o derribaba las inestables casas de los tres shuvuuias. Y luego estaban los espantosos testimonios que les contaban durante la “reflexión comunal” quienes aseguraban haber sobrevivido a sus carnicerías. Aunque tenía algunas dudas sobre su veracidad, puesto que él mismo se sintió obligado una vez –todos lo hacían- a narrar una de aquellas “experiencias” y, pese a que nunca había visto de cerca a ninguno, describió con todo lujo de detalles como al visitar a unos parientes lejanos en Djadochta fue testigo de cómo una horda de citipatis [5] descuartizaba a un grupo de incautos jóvenes que habían salido al campo inocentemente de excursión.

De pronto, los atropellados pasos de sus carceleros irrumpieron en la estancia donde colgaba su jaula y K supo que su suerte estaba echada. El mononykus pudo distinguir una voz femenina, que dijo “¡Ay! estáte quieto, tonto”, y otra masculina que le respondió “Anda, ven aquí”. Sus soeces risas se alternaban con extraños sonidos –algo así como “muack, muack”- entre los que K creyó escuchar algún gemido que tampoco fue capaz de interpretar. A partir de ahí ya no volvieron a hablar, pero los suspiros y jadeos fueron aumentando en frecuencia e intensidad hasta que la voz masculina emitió un intenso gruñido. Después, se hizo el silencio durante un tiempo y, entonces, la voz femenina, que K había identificado ya como la de la saichania del bosque, dijo:

- Tengo que enseñarte algo.

- Mmmm. Creía que ya lo te había visto todo…

- No seas idiota. Es algo que encontré esta mañana en el bosque.

(Continuará)

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[1] Terópodo alvarezsáurido de fines del Cretácico. Bípedo, de un metro de largo y unos tres kilos, poseía un único dedo con una larga uña en sus extremidades anteriores. Debió estar cubierto de plumas y sus grandes ojos apuntan a hábitos nocturnos.
[2] Alvarezsáurido emplumado de unos 60 cms. y poco más de dos kilos, cuyo nombre significa “pájaro”.
[3] Anquilosaurio de unos siete metros cuya coraza se extendía también a la zona ventral. Su nombre significa “hermoso” en mongol.
[4] Oviraptórido cenagnátido de dos metros cuyo pigóstilo sugiere una cola con un abanico de plumas.
[5] Oviraptóridos de tres metros con cresta que se han encontrado fosilizados anidando sus huevos.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Pirates of Pangaea

"Pirates of Pangaea" es un cómic creado por Daniel Hartwell (guion) y Neill Cameron (guion y dibujos) que cuenta la historia de Sophie Delacourt, una joven inglesa de principios del siglo XVIII que, tras la trágica pérdida de sus padres, es enviada a vivir con su tío, gobernador de la colonia británica en el recien descubierto continente de Pangea. Lo verdaderamente llamativo de este lugar es que hay dinosaurios. Y piratas. Y piratas montando dinosaurios...

Desde 2015 han publicado varias historias dentro de este universo: "The Golden Skull" (con veinte capítulos), "The Ghosts of Mathrak Chu" (con cuatro capítulos), "Escape From Razorbeak Mountain" (con veinte capítulos) o "Racers of Riverbed Run" (con cuatro capítulos), todos ellos formando parte de la revista The Phoenix. A continuación dejamos una muestra de lo que puedes encontrar en las páginas de "Pirates of Pangaea":






martes, 14 de noviembre de 2017

Gwangivenator enlazatus en el cartel de FICCión-20 de Cuenca

El Festival Internacional de Cortometrajes de Cuenca, FICCión-20, celebra esta semana su segunda edición y en Koprolitos nos hemos llevado una grata sorpresa al conocer su cartel oficial. En el diseño que anuncia el festival podemos observar un árido paisaje con algunas formas geológicas que recuerdan a la Ciudad Encantada conquense y un cowboy al fondo que tira su lazo para capturar a un dinosaurio jorobado. El cartel es de la ilustradora y diseñadora Nuria Rodriguez, que ha colaborado con firmas como Wehey, Freepik o Principia Magazine, y reúne dos de los iconos de la paleontología de esta provincia española: por un lado Concavenator, el dinosaurio terópodo procedente del yacimiento de Las Hoyas, y por otro, "El Valle de Gwangi", película con elementos dinosaurianos rodada a finales de los 60 en Cuenca. Una verdadera delicia de diseño.

lunes, 13 de noviembre de 2017

David Murray - Jazzosaurus Rex

Jazzosaurus Rex es el título de un disco del prolífico (más de 130 grabaciones) saxofonista estadounidense de jazz David Murray (1955), editado por la casa Red Baron (¿Un aviador alemán, decís? Pues a mí me recuerda a un grupo heavy madrileño...), fundada en 1991 por el productor neoyorquino Bob Thiele y desaparecida con éste en 1996. El disco se grabó el 18 de agosto de 1993 y, por supuesto, es pura casualidad que en junio de ese año se estrenara la película "Jurassic Park", adaptando la novela homónima de Michael Crichton.

Aparte de la pista que da título al Lp, firmada por el antiguo arreglista de la orquesta de Paul Whiteman, Glenn Osser (1914-2014), contiene otra del mismo compositor con el sugerente título "Dinosaur Park Blues" (si Spielberg hubiera esperado un par de meses, podría haberla metido en la BSO). Puedes oírla aquí.

Integran el cuarteto de Murray el pianista John Hicks (1941-2006) -tocó con Art Blakey, Betty Carter o Woody Hermann-, el contrabajista Ray Drummond (1946) y el batería Andrew Cyrille (1939) -habitual de Cecil Taylor-.

No hemos podido encontrar ningún video en youtube para enlazar pero desde aquí os recomendamos activamente acudir a Spotify o alguna plataforma similar para escuchar esta joyita del jazz de vanguardia neoyorquino de finales de siglo.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Kurt Gallagher - Eleanor the Dinosaur

El músico neoyorquino Kurt Gallagher lleva casi dos décadas haciendo canciones para los más pequeños. Ha actuado en numerosos colegios, bibliotecas, campamentos y para diferentes organizaciones, siempre buscando la participación y colaboración de los niños durante sus conciertos. Acompaña su voz con instrumentos como guitarra, ukelele, arpa de boca o flauta y la temática de sus canciones es muy variada.

Ha publicado varias grabaciones desde que comenzó su carrera, pero nos vamos a parar en su sexto disco, titulado "1234!" y editado en 2011, ya que en él podemos encontrar la canción "Eleanor the Dinosaur". Este tema trata sobre una dinosauria que regenta una tienda y fue el primer single del disco. Todas las ganancias que generó la venta de este sencillo, se donaron a The Children's Therapy Center en Fair Lawn (Nueva Jersey), centro que proporciona servicios educativos y terapéuticos para niños con discapacidades severas del desarrollo. Aquí dejamos el videoclip:


jueves, 9 de noviembre de 2017

"No somos dinosaurios", nuevo capítulo musical del podcast de Koprolitos


Inexplicablemente, el podcast de Koprolitos tiene una nueva entrega. En este tercer capítulo se aborda una problemática ampliamente extendida en cuanto al conocimiento de la dinosauriología por parte del gran público. Así, conoceremos a los diferentes grupos de animales del pasado que con frecuencia han sido confundidos con dinosaurios. Desde reptiles marinos como los ictiosaurios o los plesiosaurios, hasta los enormes mamuts, pasando por los pterosaurios... todos ellos han sido erróneamente incluidos dentro de los lagartos terribles del Mesozoico. A través del rock, el hip-hop, o el reggae, veremos por qué no son dinosaurios y la razón por la cual tradicionalmente se les ha incluido dentro de este grupo. La lista de canciones es la siguiente:
Esperamos que os guste, y si no, que nos digáis que se puede mejorar en caso de que se hagan más capítulos en el futuro.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Los elegantes y sofisticados dinosaurios de Deirdre DeLay

Deirdre DeLay es una artista de Tampa Bay (Florida, Estados Unidos) especializada en pintura y escultura, que ha creado junto a su marido John un estudio de diseño llamado Deir John Studio. En su obra encontramos retratos, jarrones o máscaras, pero nos gustaría destacar su serie de ilustraciones en las que aparecen elegantes dinosaurios como protagonistas. Ahí la dejamos:

Charlotte Brontësaurus

Randy the Raptor

Terry the Tyrannosaurus Rex

martes, 7 de noviembre de 2017

Unas cuantas ilustraciones dinosaurianas... (XVI)

Poor T (Chris Buzelli)

Esta nueva selección de ilustraciones dinosaurianas demuestran una vez más que el tiranosaurio es el rey absoluto de la iconografía de los lagartos terribles. Se ha colado un diseño con pterosaurios y una familia de dinosaurios emplumados algo surrealista, pero el resto de ilustraciones tienen al gigante cretácico como protagonista...

Watch your back (Bruno Jesus)

Our Lives With Pterosaurs: Answering dumb questions with hard(ish) science (Mark Witton)


Dinosaur Family (Xiaoruan Rosa)

T is for Terrible (Peter McCarty)

lunes, 6 de noviembre de 2017

El Show Prehistórico


En 2014, Pakapaka (el canal infantil del Ministerio de Educación de Argentina) creó un programa junto a Banzai Films llamado "El Show Prehistórico", una divertida serie dirigida a niños de 4 a 12 años que permitía descubrir los misterios de animales del pasado que habitaron nuestro planeta hace millones de años. Esto era posible gracias a las entrevistas que el experto paleontólogo Rolo Rotafolio (interpretado por el actor Martín Salazar) realizaba a estos animales utilizando su máquina del tiempo junto a sus compañeros Cuco, Mencho y Hueso. La sintonia de inicio era la siguiente:



Del desarrollo de todos los personajes se encargó Naranja y Canela, un estudio de diseño integral de Buenos Aires que crearon y animaron más de una veintena de animales del pasado, además de la identidad gráfica del programa y las infografías educativas de cada uno de los personajes. A continuación dejamos una muestra de su trabajo:





Si quieres ver los capítulos de la serie, puedes hacerlo aquí.

jueves, 2 de noviembre de 2017

El #dinovember de Kory Bing

Comenzamos nuevo mes recordando la iniciativa #dinovember, movimiento artístico dinosaurio que tiene lugar cuando llega noviembre. Por aquí han pasado varias muestras de lo que la gente es capaz de hacer durante este mes (por ejemplo aquí, aquí, aquí, aquí o aquí), y en esta ocasión nos gustaría rememorar el #dinovember que la ilustradora norteamericana Kory Bing (que ya pasó por Koprolitos hace poco) realizó el año pasado.



























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