martes, 26 de septiembre de 2017

Charlotte Brontosaurus

Charlotte Brontosaurus nunca se caracterizó por ser un prodigio físico y desde bien temprano se decantó por la escritura. Ser una saurópoda no era fácil en la retrógrada sociedad Kimmeridgiense y Charlotte buscó la independencia y la libertad como dinosauria a través de sus obras. La más conocida es "Jane Eyreopteryx", que tuvo un gran éxito de crítica y de público, y que cuenta la historia de un ave primitiva que se hace a sí misma pese al contexto familiar hostil y a los mandatos rígidos del entorno en el que vive. En el ciento cincuenta y dos millonésimo aniversario de su fallecimiento, el ilustrador norteamericano Dav Yendler (a.k.a. LadyPuns) ha querido dedicarle un más que merecido homenaje a través de esta camiseta para RedBubble, que puedes conseguir aquí.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Llámame... Brontosaurio

Joseph Smit, 1892

Yo descansaba tan tranquilito en las llanuras de Como Bluff, después de siglos huyendo del matón de Allosaurus, cuando en 1879 llegó Marsh y nada volvió a ser igual. Os aseguro que yo era un tipo de lo más pacífico y centrado. Pero claro, lo llaman a uno “lagarto del trueno” y ya empiezas a sentirte vacilón. Mira lo chulo que me pintó Charles R. Knight en 1897 para el AMNH.

Pronto llamé la atención de escritores como Frank Savile, que sitúa Beyond the great South wall (1901) en una Atlántida ignota habitada por mayas, e incluso Mark Twain me introdujo en su relato El diario de Eva (1905).

El segundo paso hacia el caos ya lo había dado mi mentor en 1877, cuando describió los restos de un familiar lejano en mi barrio, a los que dio el nombre de apatosaurus o “reptil engañoso”. Parece obvio que el amigo no era de fiar. Pero, por algún extraño motivo, me acabaron colgando el mochuelo: en 1903, Elmer Riggs sostiene que apatosaurus y brontosaurus son en realidad la misma especie… ¡y a todo el mundo le pareció bien! Vamos a ver, ¿tú has visto a Piecito, el apatosaurio protagonista de las cien mil entregas de En busca del valle encantado? ¿Llamarías a esa cosita “lagarto del trueno”? Pues eso de la doble personalidad me costó pasar todo el siglo XX [1] medicándome por prescripción facultativa del psiquiatra, ya ves tú qué gracia.

Heinrich Harder, 1906

En fin, en febrero de 1905 el AMNH dio a conocer el primer esqueleto montado de un saurópodo (servidor). El éxito fue inmediato y parecía que, por fin, había llegado la hora de relajarse un poco. Pues no: si tenía poco con mi primo apatosaurus, ese mismo año el magnate Andrew Carnegie monta un esqueleto de diplodocus y… ¡regala réplicas a los principales museos del mundo! ¿Te lo puedes creer? ¡Cuánto envidioso!

Así que, hundido y desorientado, me acerqué por el taller del pionero del cómic y la animación Windsor Mc Cay, quien me adiestró durante seis meses cual bestia circense y, en febrero de 1914, presentó a la humanidad a Gertie, the dinosaur, “el único dinosaurio en cautividad”. El gran éxito de la cinta propició una secuela inacabada, Gertie on tour (1921), en la que Mc Cay ya adopta la técnica del cell process.

Lógicamente, después de aquello Willis O’Brien no tuvo dudas a la hora de darme los principales papeles de sus filmes, como Ghost of slumber mountain (1918) o El mundo perdido (1925), según la novela (1912) de sir Arthur Conan Doyle [2].

El mundo perdido

Así, pese al olvido del mundo científico, mi nombre continuó resonando en la cultura popular. El 8 de diciembre de 1940 Bob Powell me invita a una historieta de Mr. Mystic para el cómic-book The spirit, del genio del cómic Will Eisner. Como curiosidad comiquera, un centurión aparecido en Astérix el galo (1961) se llama Spurius Brontosaurus.

Rudolf F. Zallinger, 1947

Rudolf F. Zallinger me reservó el espacio central de su fresco (1947) de 5 x 34 metros para el Museo Peabody de Historia Natural en Yale, lo que considero el clímax de mi carrera artística, y me abrió las puertas de los estudios de Burian, Zeman o Harryhausen.

Zdenek Burian, 1950

Viaje a la prehistoria (1955, Karel Zeman)

The animal world (1950, Ray Harryhausen)

Volví a probar fortuna en el cine –tal vez me hayas visto en Dinosaurios! (1960) o Planet of dinosaurs (1977)-, pero no conseguí un buen guión que me permitiese desarrollar mis dotes interpretativas como deseaba. Es más, a finales de los 70 empezó una infantilización de mi figura que no casa muy bien con un “lagarto del trueno” y aún no entiendo muy bien a qué respondió. Tal vez el éxito me hizo relajarme y no debí confiar en mi representante a ciegas. Como quiera que sea, tras un cameo en la serie de televisión Érase una vez… el hombre (1978), me ofrecieron protagonizar la película ecologista infantil checa Brontosaurio (1979, Věra Plívová-Šimková), a la que siguió la serie producida por DIC Cro et Bronto (1980, Bruno Bianchi), el cuento de William Stout The little blue brontosaurus (1984) o la película de Disney Baby, el secreto de la leyenda perdida (1985, Bill Norton). Pero lo más lamentable fue sin duda la participación de Buttercup (1988), el brontosaurio azul, en Los osos amorosos. No volví a levantar cabeza.

Baby, el secreto de la leyenda perdida

Y así llegamos a 2015, año en que gracias a un estudio de Emanuel Tschopp, Octavio Mateus y Roger Benson, por fin pude recuperar mi nombre. Tras un siglo bajo la sospecha de la esquizofrenia y luego convertido en un peluche, va siendo hora de ocupar el sitio que siempre me correspondió. Y cuando eso lo dice alguien que pesa 30 toneladas… ¡Prepárate mundo!

-----
[1] En 1989, el servicio postal había causado cierta polémica con un sello dedicado a mi figura, pero se defendieron diciendo que se trataba de un nombre “popular” del apatosaurio. Sólo en los 90, Robert T. Bakker sostuvo que Apatosaurus ajax y Apatosaurus excelsus (es decir, Brontosaurus excelsus) correspondían a géneros distintos, pero no obtuvo apoyos en esta tesis. Algo parecido le pasó a Kenneth Kermack, que en 1951 postuló que los saurópodos no podíamos ser animales acuáticos como se pensaba –debido a su enorme peso y a la situación de las fosas nasales en la parte posterior del cráneo-, porque la presión habría dañado nuestros órganos internos y no hayó apoyos a su teoría hasta 1971.
[2] Seguirán las versiones cinematográficas de Irwin Allen (1960), Timothy Bond (1992), Bob Keen (1998) o Stuart Orme (2001) y en cómic las de Osamu Tezuka (1948), Miguel Rosselló (1965) o J.M. González/ J. García (1982, Joyas literarias juveniles #257).

viernes, 22 de septiembre de 2017

Polo with Dinosaurs

Aunque el polo es un deporte antiguo que se remonta a hace más dos mil años, no parece que se llegase a practicar en el Mesozoico. Sin embargo, la ilustradora austriaca Anna-Maria Jung ha querido imaginar como sería la práctica de este deporte a lomos de dinosaurios y otros animales del pasado en este diseño de camiseta para Threadless. Aunque se perdería en jugabilidad, a buen seguro que ganaría en espectáculo. Puedes conseguir la camiseta por algo menos de veinte dolares aquí.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Hell Creek Anthology (J.T. Welsch & Dominic Evans)

Publicado por Sidekick Books en 2015, "Hell Creek Anthology" es un libro de poemas del escritor estadounidense J.T. Welsch con ilustraciones del británico Dominic Evans. Se divide en veintiséis capítulos basados en la obra "Spoon River Anthology" de Edgar Lee Masters, que narraba en verso lo que ponían los diferentes epitafios de los residentes de la pequeña localidad ficticia de Spoon River. De esta forma, Welsch recopila los epitafios de la comunidad que vivía en Hell Creek (Montana, Estados Unidos), incluyendo al Tyrannosaurus rex, el juez Ankylosaurus o el convicto Dromaeosaurus albertensis. A continuación dejamos una muestra de lo que se puede encontrar en sus páginas, todo ello acompañado de las ilustraciones de Evans:

Paronychodon explanatus

Your attention, Tyrannosaurus rex, president of the hoard;
Ugrosaurus, editor of the Argus;
Lambeosaurus, pastor of the leading church;
Albertosaurus, several times Mayor of Hell Creek;
And finally, all of you, members of the Social Purity Club—
Your attention to Baryonyx’s dying roar,
Standing with the heroic remnant
Of Eotyrannus’s guard on Mont Barremian
At the battle field of Wessex,
When Rhabdodon, the Ornithopod, called to them:
“Surrender, brave Theropods!”—
There at close of day, with the battle hopelessly lost,
And pack of bulls no longer the army
Of the great Eotyrannus
Streamed from the field like ragged strips
Of thunder clouds in the storm.
Well, what Baryonyx roared to Rhabdodon
Ere the Ornithopod fury made smooth the brow of the hill
Against the sinking light of day
Roar I to you, and all of you,
And to you, O planet.
And I charge you to scratch it
Upon my stone.


Triceratops maximus

Together in this grave lie Triceratops maximus, attorney at law,
And Nyx, his turtle, constant companion, solace and friend.
Down the gray path, friends, offspring, bulls and cows,
Passing one by one out of life, left me till I was alone
With Nyx for partner, bed-fellow, comrade in root gnawing.
In the morning of life, I knew aspiration and saw glory.
Then she, who survives me, gored my soul
With a horn which bled me to death,
Till I, once strong of will, lay broken, indifferent,
Living with Nyx in the back of a dingy cave.
Under my jaw-bone is snuggled the bony nose of Nyx—
Our story is lost in silence. Go by, mad planet!


Triceratops horridus

I know he told you I gored his soul
With a horn which bled him to death.
And all the bulls loved him,
And most of the cows pitied him.
But suppose you are really a lady, and have delicate tastes,
And loathe the smell of rot-barberry and moss.
And the rhythm of Roarsworth’s “Ode” runs in your earholes,
While he goes about from morning till night
Repeating bits of that common thing:
“Like a swift-fleeting meteor, a fast-flying cloud…”
And then, suppose:
You are a cow well-endowed,
And the only bull with whom the law and morality
Permit you to have the marital relation
Is the very bull that fills you with disgust
Every time you think of it—while you think of it
Every time you see him?
That’s why I drove him away from home
To live with his turtle in a dingy cave.



Thescelosaurus neglectus


Where is my male juvenile—
In what far part of the planet?
The juvenile I loved best of all in school?—
I, the teacher, the old maid, the virgin head,
Who made them all my offspring.
Did I know my young bull aright,
Thinking of him as spirit aflame,
Warm-blooded, ever aspiring?
Oh, young bull, for whom I prayed and prayed
In many a watchful moment at night,
Do you remember my stomp signals
On the beautiful love of Dionysus?
And whether you ever took it or not,
My bull, wherever you are,
Work for your soul’s sake,
That all the clay of you, all of the dross of you,
May yield to the lava of you,
Till that lava is nothing but light! …
Nothing but light!


Torosaurus latus

I was the horn-dresser
Talked about, lied about,
Mother of Leptoceratops,
Whose strange disappearance
Was charged to her rearing.
My eye quick to beauty
Saw much beside reeds
And frills and feathers
And bones and hides,
To set off sweet faces,
Deep colorings with a splash of gold.
One thing I will tell you
And one I will ask:
The stealers of husbands
Wear chalk and trinkets,
And fashionable frills.
Wives, wear them yourselves.
Frills may make divorces—
They also prevent them.
Well now, let me ask you:
If all of the hatchlings born here in Hell Creek
Had been reared by the Formation, somewhere on a kept field;
And the fathers and mothers had been given their freedom
To live and enjoy, change mates if they wished,
Do you think that Hell Creek
Had been any the worse?

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Los sorprendentes dinosaurios de Alberto Camara

Alberto Camara es un ilustrador que actualmente trabaja en Finlandia como director artístico de la compañía Rovio Entertainment, creadora de juegos como "Angry Birds" o "Battle Bay". Especializado en arte digital, Camara también es un apasionado de los dinosaurios y así lo demuestra con las increíbles ilustraciones que va compartiendo en sus redes sociales. Ya sea como guerreros o pandilleros, o de forma algo más realista, sus bichos mesozoicos no dejan indiferente. A continuación dejamos una muestra:

WW2 Japanese Pilot

Sketch

Sketch

Sketch

Carnotaurus

Stegosaurus Barbarian

Einiosaurus

Hidden for 99 million years

Diabloceratops Warrior

Prey

Shunosaurus

Apatosaurus

Dilophosaurus

Ceratosaurus brute

Styro

Old Chief

Snack time

Little Devil

Pachycephalosaurus

White T-Rex

Stegosaurus

Quetzalcoatlus

Ceratosaurus

Styracosaurus









  © Blogger templates 'Neuronic' by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP